El título decide si el texto se lee
Antes de juzgar el contenido, el lector juzga el título. Es él quien decide, en menos de dos segundos, si vale la pena hacer clic. Incluso un texto excelente pasa desapercibido si el título no cumple ese papel.
La diferencia entre curiosidad y clickbait
El clickbait promete algo que el texto no entrega, y eso rompe la confianza del lector rápidamente. Un buen título genera curiosidad genuina sobre un contenido que realmente existe y cumple lo que promete.
Sé específico
'Consejos de productividad' es vago. '5 formas de escribir más rápido sin perder calidad' ya dice exactamente qué va a encontrar el lector. La especificidad suele superar a la creatividad.
Usa números cuando tenga sentido
Las listas numeradas en el título ayudan al lector a entender el tamaño y el formato del contenido antes incluso de hacer clic, y eso reduce el abandono.
El mejor título no es el más llamativo, es el que describe con precisión lo que el lector va a ganar al leerlo.
Pon el beneficio primero
Los títulos que empiezan por lo que el lector gana ('Cómo', 'Por qué', 'Formas de') suelen funcionar mejor que los que empiezan por el tema de forma genérica.
Revisa la longitud antes de publicar
Los títulos muy largos se cortan en los resultados de búsqueda y en las redes sociales. Usar un contador de caracteres para revisar el límite (unos 60 caracteres para SEO) evita que la parte más importante del título quede oculta.
Prueba varias versiones
Escribir tres o cuatro versiones del mismo título antes de elegir suele revelar cuál comunica la idea con más claridad. El primer título que se te ocurre casi nunca es el mejor.